
Por Diana Castro Cuadros.
Los alimentos tienen formas diferentes, sabores, aromas y procedencia,
Nosotros los combinamos y logramos recetas de sabores explosivos y encantadores, así se forma la cultura culinaria de un país, de lo que brota de “ese espacio de tierra” y lo convertimos en tradición, también tenemos los gustos y costumbres adquiridas por nuestra micro-cultura (familia, ascendencia y costumbres) y si no somos asiduos a visitar el mercado y audaces para aventurarnos a nuevos sabores, solemos consumir los mismos alimentos una y otra vez, perpetuando recetas y platillos, más aún si dependemos de alguien que decida el menú y solo nos adaptamos a lo que nos sirven en la mesa, y si somos nosotros quienes toman la batuta de la dieta del hogar, sin querer acostumbramos a nuestra familia a la corta lista que frecuentamos, creando así, sin saber, una limitada dieta donde los patrones de salud y las enfermedades se repiten, y es tan predecible, que la medicina opta por llamarlo “hereditario”… y sí que lo es, ¡Empezando por el recetario!.
Si a tu pariente encargado de la cocina le encanta el pan (tipo francés de harina blanca refinada) con tamal (de polenta) en la mañana, acompañado de jugo de fruta (fructosa sin fibra) con azúcar (blanca y refinada) y café (en polvo, que es descarte de cascarilla quemada de semilla de café, con azúcar y conservantes) con leche (bueno, fórmula láctea que combina aceite vegetal y agua con restos de leche de vaca) y almuerza un exquisito platillo Criollo, como un Arroz con pollo estilo Norte (350g de arroz blanco cocido, aderezado con aceite y sazonadores, ajos, cebolla, culantro y ají amarillo – que inflaman el hígado, y según la medicina China muy calientes para el cuerpo- y según la medicina Ayurveda, exacerban Pitta o fuego interno con matices de sobre estimulación digestiva y cansancio, con un trozo de pollo que sin el hueso calculamos 80g de proteína, y acompañamos con una bebida azucarada, y en la cena repetimos el plato o consumimos pan nuevamente, o pedimos un delivery, podemos ir haciendo un espacio en el cuarto huéspedes, para que pronto nos visite la DMT2 (Diabetes Mellitus tipo 2), con la promesa de quedarse a vivir en casa, claro, lo llamaremos “Visita HEREDITARIA” El exceso de carbohidratos es una alarma constante para nuestro Páncreas, quien de ya no poder más gestionar con el exceso de Glucosa, se declara en huelga indefinida, negándose a enviar insulina para bien usar la glucosa, que ya hasta pasea por todo tu torrente sanguíneo, dándote resultados de 200, 300, 400 o más, manifestando la enfermedad por EXCESO Y ABUSO de un nutriente, al que orgullosamente le llamamos “Marca Perú” no por la culpa de tu mamá o de tu abuelita, como dice tu médico que no es nutricionista… precisamente.

Imagínate cuantos platillos soportó tu páncreas antes de declararse en huelga, ahora tu vesícula biliar, que es su vecina cercana trabajará por sobretiempo, y el hígado también estará por pedir vacaciones por estrés ya que con tanta glucosa no sabrá cómo proceder… ¿Quién se encargará de procesar los lípidos? porque nuestro cuerpo no guarda reservas de «azúcar» bien dicho glucosa, sino que lo transforma en grasas, nuestro cuerpo convierte todo el adipocitos y los reserva en esas partes donde aparecen los llamados «rollitos» ¡Hola trigliceridemia! ¿Cómo está usted señora
Hipertensión? ¡Pues sí, las glándulas suprarrenales entran en conflicto, el cortisol se dispara, la adrenalina se manifiesta, ¡la glándula Tiroides se molesta y todo se desarregla… ay, perdón! ¡Este relato era sobre las hormonas y la alimentación, y parece un cuento de terror!
Lo que sucede, es que NO COMEMOS PARA NUTRIRNOS, comemos por placer o costumbre, y luego nos preguntamos ¿Por qué estamos enfermos?
No, no es herencia, es rutina, costumbre, y claro, desinformación.
Re-direccionemos la alimentación como medicina preventiva para una vida sana, longeva y equilibrada, visita a tu nutricionista. Quiero una cita Nutricional
Diana Castro C. Nutricionista, Gastrónoma y Fitoterapeuta Consultas: 954-779760




