
- La grasa, siempre vista como la causante de todos los males, se ha ganado un lugar obscuro donde se le tacha de dañina, engordante, degenerativa y enemiga del cuerpo soñado.
Dime lo que comes y te diré quien eres

Recordemos, que las mujeres tenemos mayor contenido graso en el cuerpo por nuestra anatomía maravillosa y esta grasa se acumula en los senos y glúteos, por lo mismo que tenemos la capacidad de amamantar y dar a luz es que tenemos mucho trabajo hormonal, las grasas y las hormonas pueden ser mejores amigas o peores enemigas, por eso recientes estudios confirman que el déficit de buenas grasas en el organismo está asociado a episodios de depresión emocional, falta de atención o ansiedad.
Los ácidos grasos Omega 3 y 6 son imprescindibles a la hora de formar diferentes tejidos, y ahora sabemos también lo es para la formación de los espermatozoides. Se ha observado que en una dieta deficiente en Omega 3 se presenta con un menor número de espermatozoides, los cuales además son inmaduros, mal formados o con un ciclo de vida muy corta. La testosterona es una de las hormonas que se produce en los órganos sexuales masculinos y que pertenece al grupo de los esteroides anabólicos o andrógenos, recordemos que la síntesis de hormonas se apoya en las grasas saludables.
Es verdad que la grasa tiene mucho contenido calórico, quiere decir: mucha energía en pocas cantidades, por ejemplo: 1 cucharita de aceite vegetal común para freír tiene 45 Kcal, igual que comer ¼ de palta, o 6 almendras.
A diferencia de la palta y la almendra que tienen otros nutrientes importantes para funciones del cuerpo, el aceite no tiene nada más que grasa, por eso su consumo es de cuidado y debe ser medido.

Pero cuando hablamos de grasas, ¿A qué nos referimos? Aquí viene la parte bonita…
Existen dos tipos de grasa, las “buenas» y las “malas»
Todas cumplen distintas funciones
Las malas son las grasas “blancas” y las buenas son las grasas “pardas”, las malas son las hidrogenadas, las trans, esas que podrían ir de paseo por un safari al África a 40° C y no se derriten, como la manteca vegetal, la margarina, el queso Filadelfia y el relleno de las galletas Oreo, ese tipo de grasa ha sido modificada en un laboratorio para poder estar en un anaquel por meses, sin que tenga sabor rancio y que aunque la expongas en la azotea de tu casa en pleno sol de verano siga intacta, obviamente, en tu cuerpo también queda intacta, y ¿sabes donde está? En ese rollito, que aunque hagas lo que hagas, no puedes eliminar. Esas son las grasas que nos llevan a los infartos, que opacan la piel, que obstruyen los poros, que nos ponen obesos y que se acumulan en la cintura, abriéndole la puerta a TODAS las enfermedades que agotan nuestra vida.
Por otro lado existen las grasas “amigas” esas que nos tienen la piel hidratada, el cabello hermoso, las ideas rápidas y la sonrisa en la cara, esas grasas de las que poco sabemos son los OMEGAS, y existen 4 familias o grupos:
El omega 3, 6, 9 y 7

Hoy te contaré de las más importantes, la 3 y la 6
El omega 6, o Linoleico (ácido araquidónico) es el que está en el aceite de maíz, o girasol (los que usamos para freír) en el maní, en los cashews, esa grasa cumple sus funciones, pero es muy inflamatoria, ¿Qué quiere decir? Que su tipo de grasa manda una alerta al cuerpo y nuestro cuerpo sabio se protege, como si algo malo estuviera pasando y al hacer eso, envía muchas órdenes que, a la larga, dañan los tejidos y nervios.
La mejor de todas las grasas es el omega 3 (EPA y DHA, si! esas con las que enriquecen la leche de fórmula sintética, que e dan a los bebés que no son amamantados porque son importantísimas para su desarrollo psicomotor y neuronal!), porque forma la capa de todas nuestras células, el 60% del cerebro, la retina de los ojos, cumple muchas funciones hormonales y nos previene de enfermedades degenerativas como: Alzheimer, aterosclerosis, alergias, síndrome de ovario poliquístico, neuropatías diabéticas, problemas cardio-vasculares y presión alta, previene la hipertrofia prostática y entre muchas otras que también se pueden prevenir con una buena dosis de omegas en la dieta.

¿Te parece interesante?
pues sigamos aprendiendo sobre las grasas que nos nutren la vida!
La salud de la piel, tu energía constante y resistencia a la fatiga y el aroma de tu cuerpo también cambian cuando mejoras la calidad de las grasas que consumes, está comprobado científicamente que las mujeres gestantes que incluyen omegas en su dieta tienen menor riesgo de pre-eclampsia o partos prematuros, sus bebés tienen mayor perímetro encefálico, los lactantes tienen mejor respuesta a los estímulos, mejor calidad auditiva, respuestas nerviosas mas veloces y las madres no agotan sus depósitos de grasas para sus propias funciones del cuerpo que normalmente, se llevan nuestros embarazos.
¿Notas que importante es comer buenas grasas? La pregunta es ¿Qué tanto las consumes? No te preocupes, este blog es para aprender juntos y ahora mismo podemos comenzar.
¿Dónde las encontramos?
En la palta (tan deliciosa!)
Yema de huevo de corral (los huevos comerciales tienen el 1% por la mala calidad de vida y alimento de las gallinitas)
Aceitunas
Aceite de sacha inchi
Aceite de pescado
Salmón
Hueveras de pescado
Algas marinas como el yuyo y las kelp
Pescados grasos llamados “azules” como la caballa, jurel y bonito
En la linaza

Y en muchos alimentos que DEBEMOS incluir diariamente en nuestra dieta ¿quieres aprender a comerlas todos los días? pues sigue leyendo y sígueme en redes que posteo todas mis recetas, ¡soy chef! por eso siempre invento platos deliciosos que son buenas para mi salud y la de mi familia.
Entonces, ¿nos olvidamos de los alimentos ultra procesados y elegimos mejor nuestras grasitas? ¡Yo creo que si!.
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Que tengas una semana maravillosa, nos vemos en el #retodetox21dias.
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