¿Por qué «activar» las semillas que consumimos?

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Estos alimentos tienen mucha energía contenida, pues aún siendo muy pequeños, cargan la información genética de su especie, quienes al llegar a tierra correcta se transformarán en una planta y si los consumimos correctamente nos llenaremos de esa poderosa energía expresiva.

Legumbres, cereales, frutos secos y pipas pertenecen a este grupo llamado semillas.

Como todo ser vivo, las plantas están dotadas de inteligencia y entre sus estrategias de sobrevivencia han desarrollado algunos métodos para preservar su linaje y protegerse de los depredadores.

Existen barreras físicas y barreras químicas, en ellas podemos ubicar a los anti nutrientes, estos elementos protegen sus semillas con unas llamadas cápsides o cápsulas, como por ejemplo: cortezas de madera (en el caso de la nuez o pecana)

Cortezas de madera en las nueces

vainas (legumbres), capas de celulosa (cereales), cascarillas (como los de la linaza); algunas incluso protección dura o compacta por toda la carnosidad del fruto como el zapallo.

Todo esto para evitar su germinación en un suelo no apropiado, o si fueran deglutidos por algún animal, puedan recorrer su tracto digestivo sin ser transformadas para regresar a la tierra intactas, envueltas en abono para con suerte, poder germinar en el lugar «correcto» y preservar su especie.

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En el caso de los humanos, el comer estos alimentos sin conocer su tratamiento previo, nos puede generar ciertos malestares que precozmente se asocian con intolerancias, cuando tan solo es la genialidad de la naturaleza tratando de preservarse, mediante los llamados “antinutrientes”

Elige para tu vida solo aquello que te hace bien, eso incluye alimentos y buenas personas

Diana Castro

Luego de esta sencilla explicación, entendemos por qué los antinutrientes pueden causar alteraciones gástricas, indigestiones, trastornos, alergias, hasta el manifiesto de algunas enfermedades graves a quienes la consumen de manera inapropiada,

por eso debemos remojarlas, para simular el proceso natural de la naturaleza donde es la lluvia quien las ablanda para que estas se muestren, erosionen, descubran su protección y así podamos aligerar sus enzimas para poder mejorar la calidad nutritiva, o mejor dicho, beneficiarnos, para que los nutrientes estén “biodisponibles” para nosotros.

Entre los anti nutrientes de las semillas encontramos:

Los fitatos: Tienen la capacidad de unirse, mediante un proceso conocido como «quelación», a algunos minerales como el zinc, el calcio, el hierro o el magnesio dando como resultado la formación de complejos insolubles de baja biodisponibilidad (absorción). Nuestro organismo no puede separarlos porque no tenemos la enzima necesaria para hacerlo: la fitasa, por lo que dichos fitatos interfieren en la absorción de ciertos nutrientes, predisponiendo a una pobre absorción de minerales.

Curiosa y contrariamente, se ha documentado que las personas que llevan una dieta en la que se consumen de forma regular alimentos ricos en fitatos, tienen los huesos más fuertes. Es decir, que las personas que consumen más fitatos tienen una masa ósea más saludable. Este descubrimiento ha sido posible gracias a que, esta vez, los estudios se han hecho en humanos en vez de en animales.

“Todas las sustancias son venenos, no existe ninguna que no lo sea. La dosis diferencia un veneno de un remedio”

paRACELSO

Por lo tanto, nos queda la incertidumbre de que los fitatos no son tan malos como parecen, ya que tienen propiedades antioxidantes que pueden ayudar a reducir el colesterol, el riesgo de padecer cáncer y otras enfermedades inflamatorias del intestino. Además, tienen efectos protectores contra la osteoporosis y juegan un papel fundamental para tener una buena salud ósea, naturalmente, hay que conocer la procedencia de la semilla para asegurarnos de que no tengan otros componentes tóxicos usados en la agricultura que puedan causarnos este perjuicio, habrá que seguir investigando.

Inhibidores enzimáticos. –  Se adhieren a las enzimas y compiten en el ingreso del sustrato (elemento que nutre), minimizando o anulando la acción nutritiva o metabólica.

Los inhibidores enzimáticos son moléculas que se unen a las enzimas y disminuyen su actividad.

Puesto que el bloqueo de una enzima puede matar a un agente patógeno o corregir un desequilibrio metabólico, muchos medicamentos actúan como inhibidores enzimáticos.

También son usados como herbicidas y pesticidas, en estos casos siempre hay que analizar el Daño/beneficio

Taninos y polifenoles. – Si bien son antioxidantes, pueden bloquear la absorción de cobre y hierro y si son consumidas en combinaciones no correctas, dificultan la digestibilidad y absorción de las proteínas.

Polifenoles de la uva , foto de internet

Oxalatos: inhiben la absorción de calcio y puede producir cálculos renales Los oxalatos se acumulan en el cuerpo,

en particular en el intestino, glándula tiroides, pero también puede ser en cualquier otro tejido u órgano del cuerpo.

Micotoxinas: Son pequeños mohos u hongos que pueden generar procesos cancerosos, estos proliferan o se multiplican cuando los procesos de higiene o almacenamiento son inadecuados, pero se neutralizan con este proceso.

Al remojarlas y favorecer su desenvolvimiento las incitamos a que develen su potencial, como las vitaminas del complejo B, los aminoácidos, oligosacáridos y ácidos grasos esenciales colaborando a alimentar nuestro microbioma intestinal

En resumen, cuando «activamos» las semillas, impulsamos sus enzimas a mejoramos su «biodisponibilidad» para nuestro cuerpo humano, quiere decir que sus nutrientes se vuelven «aptos» para nuestro sistema.

Ahora, ¿comprendes la importancia que tiene alimentarse correctamente?

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Diana Castro
Diana Castro